Con la capacidad prácticamente colmada sobre las 12 mil camas disponibles en el Corredor de los Andes, que se extiende desde Corcovado (al sur) hasta El Manso (al norte), fueron muy pocos los turistas que decidieron abandonar la zona por las lluvias (y hasta nieve en los cerros), que castigaron durante un par de días. Es más, muchos aprovecharon para hacer una excursión en La Trochita, salir a probar algún plato gourmet, una escapada hasta Bariloche o simplemente quedarse en la cabaña, disfrutando en familia de una buena película.
